domingo, 20 de junio de 2010

Y me esperás, más de la cuenta
siendo siempre él que yo soñe.
Y firme yo, me encierro en que es peor,
amar y envejecer.

¿Qué esperás? Mostrame todas las cartas,
a cara de perro no sé jugar.
Me endulzás, el ego siendo sincero,
dale un poco y te va a pedir más.

Lo sabés, no hay arma más seductra,
que contestar siempre la verdad.
Siempre estás, del otro lado.

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